INDÍGENAS NO PODRÁN USAR LA COCA NI IDENTIFICARSE COMO INDÍGENAS
La Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia entregó a un particular NO indígena el derecho a usar por 10 años de manera exclusiva la marca comercial COCA INDÍGENA.
Desde el mes de junio de 2011, los indígenas que usen en sus productos comerciales o artesanales las palabras COCA o INDÍGENA, e inclusive ciertos símbolos que los identifican, podrán ser demandados por el delito de usurpación de marcas y patentes en razón de que un particular es ahora propietario de esas marcas comerciales.
Mediante la Resolución 28752 del 30 de mayo de 2011 le fue concedida a HECTOR ALFONSO BERNAL SÁNCHEZ, un oscuro personaje utiliza de manera abusiva desde hace varios años los símbolos de los indígenas en alimentos de hoja de Coca. Esta persona ha sido denunciado por distintas organizaciones indígenas ante la propia Superintendencia de Industria y Comercio, por usurpar nombres, símbolos, la sagrada hoja de Coca y otros elementos de la cultura de los pueblos indígenas y a pesar de ello nunca fue requerido para explicar su conducta delictiva y por el contrario la Superintendencia le otorga el derecho de demandar a cualquier indígena que utilice en productos comerciales la marca registrada.
Este proceder viola derechos constitucionales de los pueblos indígenas y en especial la normatividad que sobre marcas y patentes rige en Colombia, de hecho, existe en la Decisión 486 del año 2000, de los países que conforman la Comunidad Andina, que prohíbe expresamente que particulares puedan registrar ese tipo de nombres, facultad que sólo es permitida a los propios indígenas. (Nota al pie).
Para la mayoría de los países del mundo, incluido Colombia, es obligatorio que las autoridades deban realizar consultas al tomar este tipo de decisiones que puedan afectar a los pueblos, sin esta consulta la Resolución tendría vicios legales. Pese a que desde el año 2009 la Organización Nacional Indígena de Colombia, había prevenido a la Superintendencia para que se abstuviera de entregar a BERNAL SÁNCHEZ esta marca.
Como antecedente, en el año 2007 una cuestionada multinacional de bebidas, demandó a los indígenas Nasa que intentaron registrar la marca Coca Sek, una conocida bebida energizante de hoja de Coca y la Superintendencia negó a los indígenas el derecho a usar sus propias marcas y ahora en clara violación de la ley se entrega a un particular este derecho.
Artículo 136.- No podrán registrarse como marcas los signos que:
g) consistan en el nombre de las comunidades indígenas, afroamericanas o locales, o las denominaciones, las palabras, letras, caracteres o signos utilizados para distinguir sus productos, servicios o la forma de procesarlos, o que constituyan la expresión de su cultura o práctica, salvo que la solicitud sea presentada por la propia comunidad o con su consentimiento expreso (…).
CARTA ENVIADA POR LA ONIC EN MAYO DE 2009 A LA SUPER,
DENUNCIANDO EL INTENTO DE REGISTRO DE "COCA INDÍGENA"
Doctora
LIGIA MATILDE ATEHORTUA JIMENEZ
Jefe División Signos Distintivos.
Superintendencia de Industria y Comercio.
Muy respetada doctora.
Nuestra organización agrupa a la mayoría de los pueblos indígenas de Colombia y en consecuencia es vocera de sus intereses y necesidades, en ejercicio de esta vocería, nos dirigimos a usted para hacer conocer a la Superintendencia, situaciones que nos generan seria preocupación relativas a temas de propiedad intelectual, registros marcarios, e identidad cultural. Es también de nuestro interés que podamos establecer un canal de comunicación permanente que nos permita una fluida interlocución sobre los temas mencionados
Existe una situación concreta que urge la intervención de la Superintendencia pues afecta el patrimonio biológico, el uso de marcas y símbolos propios de los pueblos indígenas, sin autorización o permiso alguno y el intento de registro de marcas sobre las cuales la ley prevé una especial protección.
Sobre el usufructo del patrimonio biológico sin autorización: Existe una empresa particular no asociada a comunidades o pueblos indígenas que elabora productos medicinales y alimenticios a partir de hoja de Coca. Al no contar con permiso de ningún pueblo indígena, claramente se violentan derechos a la propiedad que brindan instrumentos legales como el Convenio sobre Diversidad Biológica, ratificado por Colombia mediante ley 165 de 1994, en particular el literal ‘j’, del artículo 8, donde se establece un especial tratamiento a las innovaciones y prácticas derivadas del patrimonio biológico.
La Decisión 486, Régimen Común sobre Propiedad Industrial que establece en su artículo 3°:
Los Países Miembros asegurarán que la protección conferida a los elementos de la propiedad industrial se concederá salvaguardando y respetando su patrimonio biológico y genético, así como los conocimientos tradicionales de sus comunidades indígenas, afroamericanas o locales. (…)
Los Países Miembros reconocen el derecho y la facultad para decidir de las comunidades indígenas, afroamericanas o locales, sobre sus conocimientos colectivos.
Al respecto el documento de la Organización de Estados Americanos sobre pueblos indígenas es suficientemente claro:
1. Los pueblos indígenas tienen derecho al pleno reconocimiento y respeto a la propiedad, dominio, posesión, control, desarrollo, protección de su patrimonio cultural material e inmaterial, y propiedad intelectual, incluyendo la naturaleza colectiva de los mismos, transmitido a través de los milenios de generación en generación.
2. La propiedad intelectual de los pueblos indígenas comprende, inter alia, los conocimientos tradicionales, los diseños y procedimientos ancestrales, las manifestaciones culturales, artísticas, espirituales, tecnológicas y científicas los recursos genéticos, el patrimonio cultural material e inmaterial así como los conocimientos y desarrollos propios relacionados con la biodiversidad y la utilidad y cualidades y semillas, las plantas medicinales, flora y fauna.
El legislador ha previsto un tratamiento especial para la hoja de Coca y desde el Estatuto de Estupefacientes de 1986 admitió que los pueblos indígenas teníamos la opción de tener tanta hoja de Coca como requirieran las necesidades culturales de cada pueblo, hecho que es luego ratificado por la Convención de Viena de 1988 sobre Tráfico de Estupefacientes, cuando admite su uso en los lugares en los cuales existiere evidencia histórica al respecto.
La hoja de Coca es patrimonio cultural de los pueblos indígenas y de la Nación Colombiana, de conformidad con lo establecido en el artículo 8 de la Constitución Política y lo desarrollado por la ley 397 de 1997, que dice:
Artículo 4º. Definición de patrimonio cultural de la Nación. El patrimonio cultural de la Nación está constituido por todos los bienes y valores culturales que son expresión de la nacionalidad colombiana, tales como la tradición, las costumbres y los hábitos, así como el conjunto de bienes inmateriales y materiales, muebles e inmuebles, que poseen un especial interés histórico, artístico, estético, plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, ambiental, ecológico, lingüístico, sonoro, musical, audiovisual, fílmico, científico, testimonial, documental, literario, bibliográfico, museológico, antropológico y las manifestaciones, los productos y las representaciones de la cultura popular.
Finalmente se debe recordar que el comercio de la hoja de Coca es una práctica ancestral pre hispánica que está siendo recuperada por diferentes pueblos en Colombia, por ejemplo los Misak, Nasa y Yanacuna, quienes han elaborado y comerciado alimentos de hoja de Coca con los debidos permisos y autorizaciones tanto culturales como sanitarias.
Registro de marcas: La misma empresa o persona mencionada está intentando registrar como propias las marcas “MAMA COCA” y “COCA INDÍGENA”. Mama Coca, es la forma como la mayoría de pueblos indígenas de los Andes y la Amazonía Americanas, nos referimos a la hoja de Coca, pues ella encarna una relación filial materna, tal como se describe en los mitos de sobre el origen o entrega a nuestros mayores de esta sagrada planta. Esto está suficientemente documentado y de hecho existe una obra literaria con ese nombre, escrita por el profesor Anthony Henman. Registrar ese nombre es entonces una clara violación a la Decisión 486.
Por si fuera poco hay una organización con el nombre Mama Coca que colabora con nuestras organizaciones en la difusión y defensa de los valores que encarna para los pueblos indígenas la hoja de Coca, esta organización tiene una página en internet, www.mamacoca.org, con este nombre desde hace muchos años, tal como se puede comprobar con los eventos que periódicamente ha realizado.
Sobran comentarios sobre la posibilidad de que se registrara como marca el término “COCA INDÍGENA”, máxime si lo intenta una persona o empresa que no es indígena. Para que no queden dudas de que se trata de usurpar una marca sin autorización, en la solicitud de registro que se hace ante la Superintendencia, con la descripción “Hoja Sagrada de los Hijos del Sol”, refiriéndose sin duda alguna a los pueblos indígenas que se identifican de esa manera. Las solicitudes de registro están radicadas bajo los siguientes expedientes: “MAMA COCA” No. 08 125954 y “COCA INDIGENA” No. 08 125955
Consideramos que es necesario que la Superintendencia establezca un mecanismo de consulta previa, para tratar los casos de registros de marcas o uso de patrimonio cultural o biológico con fines comerciales a fin de proteger los bienes y derechos que nos son propios, esto con fundamento en normas como las siguientes:
El numeral 1 del artículo 2 y los artículos 6 y 12 del Convenio 169 de la OIT, ratificado mediante ley 21 de 1991, y las decisiones de la Corte Constitucional que han exigido en ocasiones diversas el cumplimiento del instrumento de la Consulta.
Explotación comercial de la identidad cultural: La misma persona que está intentando los registros de las marcas expuestas las usa desde hace por lo menos dos años y tiene una página de internet con el nombre “Coca Indígena” www.cocaindigena.org. En ella anuncia productos de hoja de Coca y claramente utiliza los símbolos y fotografías de indígenas y en general los elementos que llevan a pensar al consumidor que esa es una página de algún pueblo u organización indígena, pues no aclara lo contrario en los textos que presenta.
Existen varios puntos de comercio asociados o dirigidos por la misma persona que se anuncian como se refiere atrás y por supuesto la naturaleza de estos establecimientos no es indígena, con lo que una vez más se violentan las normas respectivas.
No esperamos que su entidad tenga la capacidad para actuar de inmediato cuando una infracción de estas se comete, pero aspiramos que pueda ser posible la construcción de un canal de comunicación que permita cumplir con normas superiores como las que defienden los valores de los pueblos indígenas, el derecho a decidir qué hacer con nuestro patrimonio biológico y cultural y a exigir que se pague por los daños o engaños que se hagan en nuestro nombre o usándonos como mampara de actividades comerciales no consentidas.
Cordialmente,
LUIS EVELIS ANDRADE CASAMA.
CONSEJERO MAYOR ONIC.
Mujeres en Círculo
Más allá del modo en que hacemos las cosas cotidianas o no de la Vida, está el respeto y el sentido que damos a la acción, pues en Amar reside la verdadera razón de Todo.
Mujeres de la Tierra se reunen bajo la Luna llena desde que el Tiempo es Tiempo.
Crean un encuentro circular con un Fuego Sagrado en su centro, comparten quienes son, agradeciendo a la Madre Tierra todo lo que nos es dado y despertando la energía de sus Diosas para sanar el mundo.
El año nuevo Mapuche
El año nuevo mapuche
Invitamos a todos los habitantes del hemisferio Sur a hacer suyo éste We-tripantu (Año Nuevo), más real y en concordancia con las normas naturales. Hacer de ella un punto de referencia para el reencuentro con la vida en coexistencia con la tierra, naturaleza, los espíritus y el tiempo.
La ceremonia de acompañamiento de renovación de los ciclos naturales o We-tripantu data de miles de años, pues responde a la lógica y normativa de la naturaleza y del cosmos, a través del cual los primeros mapuche asumieron y adaptaron su vida individual y colectiva. No obstante, en la actualidad encontramos dos tipos o formas de conmemorar el We-tripantu en el mundo mapuche.
WE-TRIPANTU ANCESTRAL
En primer lugar será necesario saber cómo se determinaba o definía el día del We-tripantu en tiempos ancestrales: El método más efectivo que tuvieron nuestros abuelos en la definición del día del We-tripantu es el diseño, estructuración, ubicación y construcción de su Ruka; con un fogón en el centro y la puerta principal orientada hacia la salida del sol, determinaban y controlaba el tiempo y el movimiento de éste durante el transcurso del año.
Es decir, el fogón, la puerta principal y un tronco o palo situado frente a la puerta, definirá o marcará el movimiento del día, las constelaciones, el sol, la luna y el tiempo, es decir, éstos símbolos marcarán los días e indicarán el recorrido o movimiento del sol y los ciclos naturales pukemngen (tiempo de lluvias), pewüngen (tiempo o época de brotes), walüng (tiempo de abundancia) rimü (tiempo de descanso o zambullidas) y con ello se determinará el día exacto del We-tripantu.
Desde el punto de referencia se apreciaba el inicio del recorrido que realizaba el sol a partir el día del We-tripantu, comenzando éste a moverse desde el Puel-pikumapu (noreste) hacia el Puel-willimapu, (sureste) vice/versa. En ése recorrido se dice que el sol debe compenetrarse o conectarse con el fogón ubicado en el centro de la ruka, además los rayos no deben tener ningún impedimento en su viaje o recorrido que realiza cada día y durante las trece lunas del año.
Otros de los factores determinantes del We-tripantu son las trece lunas del año, todas las cuales tienen sus propios nombres y cada una representan la época en que le corresponde hacerse presentes. La luna que marca el inicio del nuevo año se les conoce como trufken-küyen, luna gris o luna de las cenizas, correspondiente al pukem. Por tanto ya asomado o nacido el trufken küyen comienzan los preparativos para la ceremonia de inicio de renovación de la vida o We-tripantu.
Actualmente se habla también de un conjunto de estrellas llamadas Ngaupoñi las que al acercarse el We-tripantu desaparecerán por el poniente, lafkenmapu o ngülumapu, asomándose en la madrugada hacia el oriente, unos días antes de producirse el nacimiento de la nueva vida en la naturaleza.
Asimismo se sabe con certeza que el día del We-tripantu, existe una única madrugada del año en que las aguas de los ríos, vertientes, lagos, esteros y otros entran en un proceso o cambios de temperaturas provocado por el movimiento de la tierra o re-acomodación de éste que inicia el regreso o el recorrido por el universo, completándose en el próximo año nuevo o We-tripantu. Ese día emergen desde las profundidades de la tierra, aguas calientes a través de las vertientes los cuales permiten que las personas puedan bañarse en la madrugada, (epewun o amanecer).
¿En qué consiste la ceremonia del We tripantu?
El We-tripantu consiste en participar juntos con la naturaleza en la renovación y emergencias de nuevas vidas. Es decir, el che (humano) siendo uno de los componentes de la naturaleza hace suyo y participa junto a su familia e invitados en ésta ceremonia de renovación de la vida. Es así que con antelación reúne diversos tipos de alimentos para el misawün o convivencia que llevará a cabo con sus invitados, familias y miembros de la naturaleza. También podrá realizar un konchotun (en el que con otras familias amigas se visitarán y compartirán dicho acontecimiento), O quizás una ceremonia llevada a cabo por los abuelos, en el que le colocarán su nombre a un nieto o un niño pequeño y eso es motivo de festejo, en fin motivos hay muchas.
Las familias invitadas acuden a la Ruca anfitriona al atardecer del día anterior del inicio del nuevo ciclo, con su yewün (aportes en alimentos y sus presentes). Durante la noche se conversan temas relativos a historias, hechos relevantes del quehacer mapuche y otros relatan epeu, ayekan, ül, weupin, koneu, también se realizan danzas ceremoniales en torno al fogón, se juega al awarkuden entre otras entretenciones. Mientras las mamás, hermanas, abuelitas preparan mültrün, kako, rüngalkofke, müllokiñ, mudai, y comienza la celebración.
En la madrugada o epewun se invita a todos a bañarse en las vertientes, ríos, lagunas o mar, para recibir las primeras aguas que les permitirá purificar su cuerpo y su espíritu, ya que todos los mapuche deben esperar el We-tripantu, muy fortalecido para que el ciclo venidero favorezca en su vida personal, familiar y colectivo. Se retorna a la Ruca antes de que asome el sol, se inicia la ceremonia de purificación o limpieza danzando en torno a la ruka conforme a como se mueve el sol en éste hemisferio, se tocan instrumentos, se realiza llellipun, consistente en una ceremonia de conexión e interrelación con los espíritus de la naturaleza, los antepasados, el universo para agradecerle por la finalización de un ciclo de vida y permitir recibir el siguiente. Este se realiza antes de que el sol se asome en el puelmapu.
Luego se comparten los alimentos preparados para la ocasión, mas tarde se participa en eventos preparadas por la comunidad, palin, awarkuden, ñiwülün, lonkotun, aukankantun,, además ocasión propicia para hacer katan pilun (perforación de las orejitas a las niñitas), entre otras actividades.
En el momento que aparece el sol, se ha dado paso a una nueva vida, en la tierra y naturaleza; se ha producido un renovado encuentro con todos los actores del mundo mapuche, se ha dado paso a una nueva relación y vínculo con los espíritus creadores y de los antepasados, así se inicia una vez mas una nueva vida en la familia mapuche y en la madre naturaleza.
WE-TRIPANTU CONTEMPORÁNEO
Esta celebración probablemente (hasta los 50, 60, 70 años hacia atrás) se realizaba en forma más protocolar, privada y con profundo respeto en la que se convocaba e invitaba a las familias más cercanas y aquellas pertenecientes principalmente en la línea materna, cheche o chezki, chuchu, weku, abuelos, abuelas y tíos maternos, asimismo a los sobrinos, primos y otros; ocasionalmente familias y amistades del sector o territorio, con la finalidad de realizar misawün, konchotun, lakutun, katan pilun, entre otros, preparados para la ocasión.
Lo anterior todo cambió en las familias y comunidades de todo el territorio mapuche, cuando se inicia la imposición del mundo occidental, a través de la escuela, el cristianismo y la fiesta de San Juan Bautista en particular, (uno primero que otro).
Cuando nos dimos cuenta estábamos celebrando la fiesta de San Juan y rezando el Padre Nuestro. Nuestro We-tripantu había sido reemplazado por costumbres populares de verse la suerte la noche del 24 de junio, colocar tintas en un papel, pelar papas, poner los pies en un recipiente con aguas y mirarse al espejo, engordar y matar chanchitos para celebrar algún hijo o hija que llevara el nombre de Juan o Juanita, entre otros.
En éste y en otros aspectos de nuestro ser mapuche fuimos intervenidos todos por igual. Así comienza nuestra confusión, el sincretismo, la mezcla, el empobrecimiento espiritual, económico, de identidad entre otros.
Afortunadamente esta fecha se ha ido recuperando paulatinamente, hemos pasado en celebrar el año nuevo del 1 de enero como única fecha con bombo y platillo y con el correr del tiempo con apoyo de las nuevas generaciones de jóvenes mapuche hemos podido rescatar en parte la celebración del We-tripantu. Justamente éste parte por ahí por los años ´86 desde el grupo de teatro de la organización Ad-Mapu de ese entonces.
Sin embargo hoy ya estamos entrando a una época muy distinta y muy complicada y luego vendrán otros y otros más, mientras tanto no hemos sido capaces de recuperar nuestra propia forma de expresar nuestra espiritualidad y el We-tripantu más original, el mapudungun entre otros. La influencia que ha tenido y tienen las religiones y cultura winka sobre la nuestra ha sido más potente de lo que pudiéramos pensar.
Es así que en la actualidad tanto en las esferas mapuche y winka, la celebración del We-tripantu continúa acomodándose y acercándose a la celebración popular occidental, aunque en la programación previa y en los discursos conmemorativos se reivindica el We-tripantu de los antepasados, sin embargo éste está lejos de ser ceremonial, ancestral y original, pues hoy las celebraciones son similares a la fiestas del año nuevo del 1 de enero (del calendario occidental) e incluso son más folklóricas aún, especialmente aquellas promovidas por los organismos de estado, también organizadas y celebradas por algunas comunidades. En éstas están incluidas también las que se organizan y realizan en las ciudades.
Las instituciones antes mencionadas funcionan en forma paternalistas, ofreciendo recursos económicos e impulsando la realización de We-tripantu en las comunidades rurales y urbanas mapuche, mediante pequeños incentivos o proyectos al que se debe presentar un programa detallado de actividades para ser acreedores de aquellos recursos.
Lo anterior es tan contradictorio pues el We-tripantu se da en forma natural, es una celebración o ceremonia de regocijo de los hijos de la tierra, plantas, animales, insectos, aves, personas con la naturaleza, es decir, el che (humano) es un invitado que se entremezcla con los demás y acompaña la madre naturaleza en su fiesta, en su alegría en el regreso de la vida de sus hijos, en esa medida y entendimiento es deber de cada ser humano de todos aquellos que cohabitan nuestros territorios ancestrales y principalmente mapuche a participar en ese festejo, de la forma más natural aportando con lo suyo, con lo propio y no esperar proyectos o beneficios provenientes de organismos estatales o privadas que lo único que hacen es hacer del mapuche un ser más dependiente aún.
Así también en la actualidad muchos colegios e instituciones y hasta agrupaciones mapuche, quizás por desconocimiento o por la pérdida real del significado y sentido que tiene este acontecimiento han cometido graves errores, al realizar celebraciones o conmemoraciones del We-tripantu que se aleja del verdadero sentido de este, que es la de acompañar y ser participe en el regocijo del nuevo despertar de la vida en la naturaleza, asumido culturalmente por nuestros antepasados. Como consecuencia de lo anterior es que el We-tripantu se ha ido paulatinamente transformando en una fiesta meramente social y en algunos casos políticos. También ha habido folklorización de esta fiesta sagrada por decir lo menos.
Otra de las falencias es que hoy se celebra el We-tripantu en tiempos reducidos, una mañana, un rato en el día, mientras tanto en estricto rigor este debería comenzar al atardecer del día antes, terminando al atardecer del día del We-tripantu cumpliendo de esa forma la ley natural, completar el circulo y despedir la noche del año que se va y recibir el inicio de la noche o madrugada del año nuevo, wüñoi y We-tripantu respectivamente, concluyendo con actividades colectivas. Pues la ceremonia del We-tripantu es familiar, eso significa que paulatinamente debemos retornar a la familia para fortalecernos con ellos en el día más relevante de los amaneceres que es el día del We-tripantu.
Invitamos a todos los habitantes del hemisferio Sur a hacer suyo éste We-tripantu (año nuevo), más real y en concordancia con las normas naturales. Hacer de ella un punto de referencia para el reencuentro con la vida en coexistencia con la tierra, naturaleza, los espíritus y el tiempo. Pues ésta fecha que marca la renovación de los ciclos naturales en éste hemisferio no es propiedad de una u otra cultura, sino nos pertenece a todos aquellos seres que nacimos y cohabitamos en esta parte del planeta, humanos, animales, árboles, ríos, aves, insectos, océanos, entre otros.
Küme ayiukonpape tüfachi We-tripantu.
(Que comience con alegría este nuevo año)
22/06/2011
Por Armando Marileo
Invitamos a todos los habitantes del hemisferio Sur a hacer suyo éste We-tripantu (Año Nuevo), más real y en concordancia con las normas naturales. Hacer de ella un punto de referencia para el reencuentro con la vida en coexistencia con la tierra, naturaleza, los espíritus y el tiempo.
La ceremonia de acompañamiento de renovación de los ciclos naturales o We-tripantu data de miles de años, pues responde a la lógica y normativa de la naturaleza y del cosmos, a través del cual los primeros mapuche asumieron y adaptaron su vida individual y colectiva. No obstante, en la actualidad encontramos dos tipos o formas de conmemorar el We-tripantu en el mundo mapuche.
WE-TRIPANTU ANCESTRAL
En primer lugar será necesario saber cómo se determinaba o definía el día del We-tripantu en tiempos ancestrales: El método más efectivo que tuvieron nuestros abuelos en la definición del día del We-tripantu es el diseño, estructuración, ubicación y construcción de su Ruka; con un fogón en el centro y la puerta principal orientada hacia la salida del sol, determinaban y controlaba el tiempo y el movimiento de éste durante el transcurso del año.
Es decir, el fogón, la puerta principal y un tronco o palo situado frente a la puerta, definirá o marcará el movimiento del día, las constelaciones, el sol, la luna y el tiempo, es decir, éstos símbolos marcarán los días e indicarán el recorrido o movimiento del sol y los ciclos naturales pukemngen (tiempo de lluvias), pewüngen (tiempo o época de brotes), walüng (tiempo de abundancia) rimü (tiempo de descanso o zambullidas) y con ello se determinará el día exacto del We-tripantu.
Desde el punto de referencia se apreciaba el inicio del recorrido que realizaba el sol a partir el día del We-tripantu, comenzando éste a moverse desde el Puel-pikumapu (noreste) hacia el Puel-willimapu, (sureste) vice/versa. En ése recorrido se dice que el sol debe compenetrarse o conectarse con el fogón ubicado en el centro de la ruka, además los rayos no deben tener ningún impedimento en su viaje o recorrido que realiza cada día y durante las trece lunas del año.
Otros de los factores determinantes del We-tripantu son las trece lunas del año, todas las cuales tienen sus propios nombres y cada una representan la época en que le corresponde hacerse presentes. La luna que marca el inicio del nuevo año se les conoce como trufken-küyen, luna gris o luna de las cenizas, correspondiente al pukem. Por tanto ya asomado o nacido el trufken küyen comienzan los preparativos para la ceremonia de inicio de renovación de la vida o We-tripantu.
Actualmente se habla también de un conjunto de estrellas llamadas Ngaupoñi las que al acercarse el We-tripantu desaparecerán por el poniente, lafkenmapu o ngülumapu, asomándose en la madrugada hacia el oriente, unos días antes de producirse el nacimiento de la nueva vida en la naturaleza.
Asimismo se sabe con certeza que el día del We-tripantu, existe una única madrugada del año en que las aguas de los ríos, vertientes, lagos, esteros y otros entran en un proceso o cambios de temperaturas provocado por el movimiento de la tierra o re-acomodación de éste que inicia el regreso o el recorrido por el universo, completándose en el próximo año nuevo o We-tripantu. Ese día emergen desde las profundidades de la tierra, aguas calientes a través de las vertientes los cuales permiten que las personas puedan bañarse en la madrugada, (epewun o amanecer).
¿En qué consiste la ceremonia del We tripantu?
El We-tripantu consiste en participar juntos con la naturaleza en la renovación y emergencias de nuevas vidas. Es decir, el che (humano) siendo uno de los componentes de la naturaleza hace suyo y participa junto a su familia e invitados en ésta ceremonia de renovación de la vida. Es así que con antelación reúne diversos tipos de alimentos para el misawün o convivencia que llevará a cabo con sus invitados, familias y miembros de la naturaleza. También podrá realizar un konchotun (en el que con otras familias amigas se visitarán y compartirán dicho acontecimiento), O quizás una ceremonia llevada a cabo por los abuelos, en el que le colocarán su nombre a un nieto o un niño pequeño y eso es motivo de festejo, en fin motivos hay muchas.
Las familias invitadas acuden a la Ruca anfitriona al atardecer del día anterior del inicio del nuevo ciclo, con su yewün (aportes en alimentos y sus presentes). Durante la noche se conversan temas relativos a historias, hechos relevantes del quehacer mapuche y otros relatan epeu, ayekan, ül, weupin, koneu, también se realizan danzas ceremoniales en torno al fogón, se juega al awarkuden entre otras entretenciones. Mientras las mamás, hermanas, abuelitas preparan mültrün, kako, rüngalkofke, müllokiñ, mudai, y comienza la celebración.
En la madrugada o epewun se invita a todos a bañarse en las vertientes, ríos, lagunas o mar, para recibir las primeras aguas que les permitirá purificar su cuerpo y su espíritu, ya que todos los mapuche deben esperar el We-tripantu, muy fortalecido para que el ciclo venidero favorezca en su vida personal, familiar y colectivo. Se retorna a la Ruca antes de que asome el sol, se inicia la ceremonia de purificación o limpieza danzando en torno a la ruka conforme a como se mueve el sol en éste hemisferio, se tocan instrumentos, se realiza llellipun, consistente en una ceremonia de conexión e interrelación con los espíritus de la naturaleza, los antepasados, el universo para agradecerle por la finalización de un ciclo de vida y permitir recibir el siguiente. Este se realiza antes de que el sol se asome en el puelmapu.
Luego se comparten los alimentos preparados para la ocasión, mas tarde se participa en eventos preparadas por la comunidad, palin, awarkuden, ñiwülün, lonkotun, aukankantun,, además ocasión propicia para hacer katan pilun (perforación de las orejitas a las niñitas), entre otras actividades.
En el momento que aparece el sol, se ha dado paso a una nueva vida, en la tierra y naturaleza; se ha producido un renovado encuentro con todos los actores del mundo mapuche, se ha dado paso a una nueva relación y vínculo con los espíritus creadores y de los antepasados, así se inicia una vez mas una nueva vida en la familia mapuche y en la madre naturaleza.
WE-TRIPANTU CONTEMPORÁNEO
Esta celebración probablemente (hasta los 50, 60, 70 años hacia atrás) se realizaba en forma más protocolar, privada y con profundo respeto en la que se convocaba e invitaba a las familias más cercanas y aquellas pertenecientes principalmente en la línea materna, cheche o chezki, chuchu, weku, abuelos, abuelas y tíos maternos, asimismo a los sobrinos, primos y otros; ocasionalmente familias y amistades del sector o territorio, con la finalidad de realizar misawün, konchotun, lakutun, katan pilun, entre otros, preparados para la ocasión.
Lo anterior todo cambió en las familias y comunidades de todo el territorio mapuche, cuando se inicia la imposición del mundo occidental, a través de la escuela, el cristianismo y la fiesta de San Juan Bautista en particular, (uno primero que otro).
Cuando nos dimos cuenta estábamos celebrando la fiesta de San Juan y rezando el Padre Nuestro. Nuestro We-tripantu había sido reemplazado por costumbres populares de verse la suerte la noche del 24 de junio, colocar tintas en un papel, pelar papas, poner los pies en un recipiente con aguas y mirarse al espejo, engordar y matar chanchitos para celebrar algún hijo o hija que llevara el nombre de Juan o Juanita, entre otros.
En éste y en otros aspectos de nuestro ser mapuche fuimos intervenidos todos por igual. Así comienza nuestra confusión, el sincretismo, la mezcla, el empobrecimiento espiritual, económico, de identidad entre otros.
Afortunadamente esta fecha se ha ido recuperando paulatinamente, hemos pasado en celebrar el año nuevo del 1 de enero como única fecha con bombo y platillo y con el correr del tiempo con apoyo de las nuevas generaciones de jóvenes mapuche hemos podido rescatar en parte la celebración del We-tripantu. Justamente éste parte por ahí por los años ´86 desde el grupo de teatro de la organización Ad-Mapu de ese entonces.
Sin embargo hoy ya estamos entrando a una época muy distinta y muy complicada y luego vendrán otros y otros más, mientras tanto no hemos sido capaces de recuperar nuestra propia forma de expresar nuestra espiritualidad y el We-tripantu más original, el mapudungun entre otros. La influencia que ha tenido y tienen las religiones y cultura winka sobre la nuestra ha sido más potente de lo que pudiéramos pensar.
Es así que en la actualidad tanto en las esferas mapuche y winka, la celebración del We-tripantu continúa acomodándose y acercándose a la celebración popular occidental, aunque en la programación previa y en los discursos conmemorativos se reivindica el We-tripantu de los antepasados, sin embargo éste está lejos de ser ceremonial, ancestral y original, pues hoy las celebraciones son similares a la fiestas del año nuevo del 1 de enero (del calendario occidental) e incluso son más folklóricas aún, especialmente aquellas promovidas por los organismos de estado, también organizadas y celebradas por algunas comunidades. En éstas están incluidas también las que se organizan y realizan en las ciudades.
Las instituciones antes mencionadas funcionan en forma paternalistas, ofreciendo recursos económicos e impulsando la realización de We-tripantu en las comunidades rurales y urbanas mapuche, mediante pequeños incentivos o proyectos al que se debe presentar un programa detallado de actividades para ser acreedores de aquellos recursos.
Lo anterior es tan contradictorio pues el We-tripantu se da en forma natural, es una celebración o ceremonia de regocijo de los hijos de la tierra, plantas, animales, insectos, aves, personas con la naturaleza, es decir, el che (humano) es un invitado que se entremezcla con los demás y acompaña la madre naturaleza en su fiesta, en su alegría en el regreso de la vida de sus hijos, en esa medida y entendimiento es deber de cada ser humano de todos aquellos que cohabitan nuestros territorios ancestrales y principalmente mapuche a participar en ese festejo, de la forma más natural aportando con lo suyo, con lo propio y no esperar proyectos o beneficios provenientes de organismos estatales o privadas que lo único que hacen es hacer del mapuche un ser más dependiente aún.
Así también en la actualidad muchos colegios e instituciones y hasta agrupaciones mapuche, quizás por desconocimiento o por la pérdida real del significado y sentido que tiene este acontecimiento han cometido graves errores, al realizar celebraciones o conmemoraciones del We-tripantu que se aleja del verdadero sentido de este, que es la de acompañar y ser participe en el regocijo del nuevo despertar de la vida en la naturaleza, asumido culturalmente por nuestros antepasados. Como consecuencia de lo anterior es que el We-tripantu se ha ido paulatinamente transformando en una fiesta meramente social y en algunos casos políticos. También ha habido folklorización de esta fiesta sagrada por decir lo menos.
Otra de las falencias es que hoy se celebra el We-tripantu en tiempos reducidos, una mañana, un rato en el día, mientras tanto en estricto rigor este debería comenzar al atardecer del día antes, terminando al atardecer del día del We-tripantu cumpliendo de esa forma la ley natural, completar el circulo y despedir la noche del año que se va y recibir el inicio de la noche o madrugada del año nuevo, wüñoi y We-tripantu respectivamente, concluyendo con actividades colectivas. Pues la ceremonia del We-tripantu es familiar, eso significa que paulatinamente debemos retornar a la familia para fortalecernos con ellos en el día más relevante de los amaneceres que es el día del We-tripantu.
Invitamos a todos los habitantes del hemisferio Sur a hacer suyo éste We-tripantu (año nuevo), más real y en concordancia con las normas naturales. Hacer de ella un punto de referencia para el reencuentro con la vida en coexistencia con la tierra, naturaleza, los espíritus y el tiempo. Pues ésta fecha que marca la renovación de los ciclos naturales en éste hemisferio no es propiedad de una u otra cultura, sino nos pertenece a todos aquellos seres que nacimos y cohabitamos en esta parte del planeta, humanos, animales, árboles, ríos, aves, insectos, océanos, entre otros.
Küme ayiukonpape tüfachi We-tripantu.
(Que comience con alegría este nuevo año)
22/06/2011
Por Armando Marileo
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